X

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación y realizar labores analíticas. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso.
Puedes obtener más información en nuestra Política de Cookies.

Home
RACVN Real Automóvil Club Vasco Navarro
replicas de relojes tag heuer comprar replicas de relojes
Hazte socio Descarga tu hoja de Rescate

Volver

06/07/2018Medio siglo del Seat 124: el coche que nació con el Mayo francés

Tras su estreno en España en el Salón del Automóvil de Barcelona, en mayo de 1968, el Seat 124 se dio a conocer como "el coche del sentido común".

Mientras los revolucionarios arrancaban los adoquines en busca de una playa en París, las familias españolas recibían en mayo del 68 con los ojos muy abiertos la nueva propuesta de Seat para llegar a la costa o al lugar que hubiera elegido para refrescarse ese verano.

Distinguido, pero sin llegar a la opulencia, el Seat 124 ofrecía una solución a los padres de familia hartos de hacer encaje de bolillos con las maletas, la sombrilla, los cinco niños repartidos en los asientos de atrás (la media de hijos era de tres) y la propia suegra.

El Seat 124 se presentó al público en el Salón del Automóvil de Barcelona de 1968 como "el coche del sentido común" por unas prestaciones y manejo que le asemejan a las de modelos superiores. Pronto, cautivó el corazón, tanto como el bolsillo, de la clase media en una época en la que el salario mínimo en España era de 3.060 pesetas, es decir, unos 18,4 euros al mes.

Este año, el Seat 124 cumple 50 años, y la firma española lo ha celebrado con una prueba de conducción de varios de sus modelos, pertenecientes a su Colección de Coches Históricos, por los alrededores de Sigüenza, en unas carreteras que son, a día de hoy, como las que frecuentaban los españoles de los años sesenta y setenta. Porque en aquella época no existían las autopistas, y los viajes se realizaban en vías de doble carril, estrechas y con curvas. Si a todo esto sumamos la "electrónica cero" y la falta de asistentes a la conducción a los que hoy en día nos hemos acostumbrado, la experiencia de llevar un Seat 124 es especial.

Porque el volante del 124 es de baquelita, un plástico sintético de gran dureza creado en 1907. Los cinturones de seguridad eran opcionales, ya que hasta 1973 no se estableció su obligatoriedad, y tan solo había que ponerlos en las plazas delanteras y para desplazamientos en carretera. Lo que explica, en parte, la alta siniestralidad que se registraba todavía en 1968, con 2.865 muertos por accidente de tráfico. Es más, hasta el espejo retrovisor izquierdo (el derecho ni existía) era un extra, que se instalaba en el concesionario. Incluso los reposacabezas delanteros eran una opción de lujo, más enfocada a la comodidad que a la seguridad, ya que quedaban situados a la altura de los omoplatos.

Su único rival, que tenía un precio más elevado, era el Seat 1500. El recién llegado 124 ofrecía una amplitud muy similar y un maletero realmente importante con 385 litros de capacidad y formas muy regulares. Con algo más de 4 metros de longitud, esta práctica berlina con capacidad para cinco pasajeros tenía un diseño mucho más moderno y juvenil, con la palanca de cambios ubicada en el piso y no bajo el volante. Sus prestaciones y comportamiento le acercaban bastante a lo que cabía esperar de una berlina deportiva, gracias a su reducido peso de 855 kg, un motor de baja cilindrada –1.197 cm3– que ofrecía 60 CV de potencia y, como gran novedad, la inclusión de cuatro discos de freno. Seguía manteniendo la estructura del 1500, con un eje rígido propulsor trasero y una dirección de tornillo y rodillo.

Con un depósito de combustible de 39 litros, que más tarde alcanzaría los 45 litros por la versión de carrocería familiar 5 puertas, ya no era imprescindible estudiar todos los trayectos incluyendo paradas para repostar, ni tampoco prever las paradas para ayudar a refrigerar el motor o los descansos tan necesarios en un 600 para reponer fuerzas tras varios kilómetros sujetando su volante.

Aún así, sin dirección asistida ni servofrenos, conducir cualquier coche en los sesenta suponía tener manos y prestar mucha atención a la conducción en todo momento. El 124 era un coche moderno y evolucionado, pero aún así, incluso en una recta, había  que rectificar constantemente el volante para mantener la dirección que deseamos. Y los frenos hay que tratarlos con especial cuidado. Esto quiere decir que hay que ser muy previsores, frenar con antelación y decisión, mantener una suficiente distancia de seguridad respecto al coche que nos precede (por si acaso), y si el firme está mojado, pisar el pedal y esperar a que el agua acumulada en las pastillas se seque, porque hasta ese momento no vamos a obtener ningún tipo de respuesta.

A lo largo de los 14 años durante los que se comercializó el Seat 124 –entre 1968 y 1981–, fueron muchos los modelos y versiones que surgieron. Además, un año después de su nacimiento aparece el Seat 1430, un modelo que en principio era diferente al 124, aunque en la práctica, y salvo por un mayor nivel de equipamiento y porque el 1430 montaba los motores más potentes, eran exactamente el mismo coche, ya que compartían plataforma, carrocería y mecánica. Curiosamente, ambos vehículos fueron elegidos "Coche del Año" en España: en 1968 se le otorgó al 124, en 1969 al 1430 y, en 1970, también para la versión más deportiva, el 124 Sport Coupé 1600.

FUENTE: SEAT

Volver


replicas de relojes rolex donde comprar replicas de relojes