San Sebastián sigue declarando la guerra al coche. Nuevo embudo, más retenciones.

FOTO RACVN . Paseo Errondo – Morlans

Después de casi dos años se anuncia el final de una obra que ha causado importantes afecciones de tráfico producidos por la pasante ferroviaria, el vial que conecta Amara con el Antiguo y Aiete, lo que en tiempo fue una “vía rápida” hoy colapsada en muchos momentos, como consecuencia de las restricciones del tráfico en el Centro. Una obra que conocen muy bien los donostiarras que llevan ocho años padeciéndola y en la que el departamento de Movilidad de Donostia, ha encontrado la excusa perfecta para estrangular el tráfico y, como decía el anterior alcalde, hacer una ciudad “más amable” y que quienes circulan por San Sebastián comprueban como todo responde a un claro “sí a la guerra del coche”. San Sebastián no quiere coches y toda maniobra va encaminada en esa dirección, los ejemplos se cuentan por decenas y por ahora, el nuevo alcalde, Jon Insausti, que no tiene coche particular, oficial lo use o no, sí, no le ha hincado el diente a este tema tan contestado por la ciudadanía, más bien al contrario con su silencio es cómplice de la desesperación que ello supone para cientos de conductores y miles de trayectos diarios

FOTO RACVN. San Sebastián Paseo Errondo, pasa de dos a un único carril de circulación

La obra se ha desarrollado con mérito por parte de los trabajadores que no han interrumpido el trayecto ferroviario en ningún momento, con desvíos de tráfico en la superficie que siempre han sido gestionados por trabajadores con señales en la mano, a veces incluso con las señal al revés y en ocasiones un cigarrillo en la otra. Los agentes de movilidad, como ocurre en San Sebastián con los atascos de tráfico, apenas se han dejado ver para gestionar las retenciones, en las últimas semanas acudían a colocar conos para bloquear la rotonda; se agachaban, ponían los conos y se marchaban cómodamente, después los conductores se buscaban la vida por las calles de Amara.

FOTO RACVN . Rotonda de Morlans, en obras durante dos años

Y Movilidad, cumplió su objetivo para hacer una ciudad más amable. En la bajada del vial hacia Amara por el Paseo de Errondo, había dos carriles, ahora solo uno, con parada de autobús, que cada vez que coge viajeros, retiene el trafico y que éste atasca la propia rotonda. Más embudos, más atascos. Se ha construido un gran carril bici, una enorme acera que apenas se usa, no es un sitio atractivo, no hay casas, no hay comercio, hay una valla que separa de las vías del tren, pero da igual, ha sido necesario plantar unos árboles, por cierto los que había de mucho más porte, desaparecieron para siempre, talaron muchos más de los que han plantado y como después de todo esto todavía había sitio libre, también han construido nuevas islas de cemento. Eso sí, donde jamás hubo una retención, ahora las hay. Las prohibiciones para circular, se mueven como una mancha de aceite, empezaron en el Centro y se vas extendiendo por los barrios. No quieren coches, no es contaminación, es ideología y manía persecutoria al vehículo, que se sepa y que quienes se presenten a las elecciones, sean valientes y lo digan, y no hagan como hasta ahora, como el aldeano, el que tiraba la piedra y escondía la mano. A quien corresponda.