
Sigue la racha de peatonalizar calles y convertirlas en terrazas llenas de mesas, sillas, cervezas y gente celebrándolo. Tras numerosas actuaciones al respecto en el barrio de Gros y después del despropósito de la calle Easo, se ha vuelto a la calle Misericordia, una pequeña calle que conecta Miracruz con la zona de Zuhaizti en Atotxa. Una calle pequeña que sobre todo daba servicio a los garajes de la zona, en particular en los ubicados en Zuhaizti, quienes tras las reformas de Iztueta y su prohibición para acceder desde este punto, se ven obligados a dar una vuelta de varios kilómetros; Miracruz, Jai Alay, Calzada de Egia; más tiempo, más recorrido, más contaminación y más desesperación para los afectados, pero lo importante era peatonalizar la calle Misericordia, desoyendo las quejas de los afectados.
Esta actuación se llevó a cabo hace años, en plural, había urgencia para no dejar pasar a los coches y durante muchos meses, el estado de esta calle, ha sido patético, unos círculos pintados en el suelo y unos bolardos de plástico, sucios y pintados. Eso sí, como era de esperar la calle ahora es una terraza de sombrillas, sillas y mesas por ls que en ocasiones, tampoco resulta fácil transitar. Los vecinos han pedido, hasta con carteles en sus balcones más seguridad e iluminación, -es una zona reconocida como punto crítico-, pero de momento ni tienen ni lo uno, ni lo otro, eso sí pueden sentarse en lo que era la carretera de su calle a tomar una cerveza.

Tras las prisas del anterior equipo de gobierno en cortar el paso a los vehículos, ahora, la Junta de Gobierno ha aprobado una partida de 196.804 € para hacer una peatonalización en condiciones.
Bienvenidas las peatonalizaciones consensuadas, hechas con esmero y cabeza, lo que no ha habido en esta calle hasta la fecha. ¿A qué responde el cierre provisional que ha durado años y que tanto ha cabreado a los propietarios de los garajes próximos?. ¿No podían haber esperado a la aprobación definitiva?. La guerra al coche, ese que tantos beneficios aporta, es un hecho y los técnicos de movilidad del Ayuntamiento de San Sebastián unos talibanes del coche, algunos políticos, unos titiriteros que firman sin saber las verdaderas consecuencias. Sus ciudadanos, también los que tienen un garaje y tienen dar una enorme vuelta para llegar a su casa, solo les interesan para pedirles el voto. A quien corresponda.