Cambiarán las etiquetas medioambientales

En seis meses tendremos una propuesta sobre la mesa, realizada por un equipo interdisciplinar a través de la Dirección General de Tráfico para aumentar la precisión de los distintivos, esperándose que el nuevo etiquetado se aplique en un año, en julio de 2021.

De hecho, en el texto del plan asegura que «ha permitido hacer una clasificación cada vez más conocida del parque de vehículos». Es cierto que prácticamente todo el mundo lo conoce, y eso que apenas lleva tres años implementada. De ese modo se han podido realizar políticas estatales, autonómicas y locales siguiendo un criterio común.

Ahora mismo hay cuatro etiquetas en vigor:

  • B: Vehículos de gasolina Euro 3 (desde enero de 2000) y los diésel Euro 4 y 5 (desde 2006).
  • C: Gasolina Euro 4, 5 y 6 y los diésel Euro 6. En la práctica, todo coche nuevo con motor de combustión exclusivamente.
  • ECO: Híbridos enchufables (PHEV) con menos de 40 km de autonomía eléctrica, vehículos híbridos no enchufables (HEV), y los que usan GNC y GNL. Al estar homologados como híbridos también entran en esta clasificación los Mild Hybrid.
  • CERO: Exclusiva de  los coches eléctricos y de los híbridos enchufables con una autonomía mínima de 40 km.

Las actuales etiquetas medioambientales siguen un criterio tecnológico, más que las emisiones reales o el consumo del coche. Eso ha llevado a que los fabricantes potencien tecnologías de electrificación que no se pueden comparar con otras, mucho más limpias en la práctica. O que vehículos muy grandes y que gastan bastante combustible sean «bendecidos» con una etiqueta mejor que otros que incluso contaminen menos.

El ejemplo más claro lo tenemos en los Mild Hybrid. Ya hace un año la OCU centraba su atención en estos microhíbridos, coches con una ligera ayuda eléctrica pero que no sirven para mover el vehículo con el motor eléctrico, como otros híbridos.

La evolución tecnológica ha dejado obsoleto el etiquetado actual, con lo que ya no benefician de etiquetas ECO y CERO los vehículos con menores emisiones contaminantes.

Falta todavía bastante tiempo para conocer el criterio del gobierno, pero probablemente haya que introducir nuevas etiquetas (si no se quiere modificar desde cero la clasificación actual).

Más allá de los microhíbridos o de los coches con GNC y GLP, que quizá no merecen equipararse a un híbrido convencional, también la etiqueta C es demasiado amplia (no tiene sentido equiparar a un coche que cumplía Euro 4 con uno que cumple Euro 6d). Y en el caso de la etiqueta CERO, tampoco tiene mucha lógica equiparar a un SUV híbrido enchufable con un pequeño eléctrico urbano.

Una solución sería  basarse en las emisiones según el protocolo WLTP, lo que además redundaría en fomentar la compra de coches de tamaños y pesos más racionales… a no ser que contasen con electrificación. Incluso dentro de los coches eléctricos, no estaría de más empezar a discriminar de manera positiva aquellos más eficientes en el consumo.

Fuente
DGT