Cómo funciona cada tecnología de iluminación

Como quiera que existen hoy día diferentes tecnologías de iluminación, no está de más repasarlas para conocerlas algo mejor.

– Faros halógenos: son los más habituales y están basados en una bombilla de filamentos o de gas, que se puede extraer para su sustitución. Esta bombilla se proyecta sobre una parábola reflectante que da forma al haz de luz y potencia su luminosidad. Se trata de la tecnología más barata, pero con una vida útil más limitada (en torno a las 500 horas de uso, según la DGT).

– Faros de xenón: ofrecen una luz más clara y superior en luminosidad, y su gasto de potencia es menor, pudiendo así alargar su vida útil hasta cuatro veces más (aunque a un coste muy superior). Funcionan gracias a un tubo de gas que se calienta mediante dos electrodos. Si instalas a posteriori este tipo de faros, deberás pasar posteriormente la ITV para su homologación.

– Faros LED: inicialmente, se destinó a luces de freno e intermitentes. Ahora, llega a todo tipo de iluminación, especialmente para las luces diurnas; para las luces principales se suelen ofrecer como opción. Utiliza varios diodos de luz de pequeño tamaño (led), ofreciendo una gran luminosidad, a un consumo energético bajo y con una vida útil muy superior, en torno a las 10.000 horas. Una de sus desventajas es que necesita una alta temperatura para funcionar, lo que obliga generalmente a usar sistemas que disipen el calor.

– Faros láser: la última tecnología en llegar, con un brillo de luz cuatro veces superior a las LED y un consumo energético mejor, aumentando a su vez su vida útil. Esta tecnología utiliza varios diodos láser que, combinados con una sustancia fluorescente de fósforo, ofrecen una luz muy natural. Eso sí, a un precio considerablemente más alto.

Fuente
DGT