Diferentes tipos de velocidad, para la DGT

Cuando hablamos de velocidad en el vehículo, lo más habitual es pensar en la velocidad máxima de la vía por la que circulamos. Si lo recuerdas, a comienzos de 2019, el Gobierno modificó el límite de velocidad máximo en vías secundarias. El límite genérico en estas carreteras bajó a 90 km/h para turismos, motos y autobuses (y 80 km/h para el resto de vehículos), a excepción de aquellas vías con separación física de los dos sentidos de circulación (puede ser de 100 km/h).

La velocidad es un tema que preocupa mucho a la DGT. Según sus estadísticas, resulta en un factor determinante “en el 30 por ciento de los accidentes mortales” que se producen en la carretera. De hecho, el motivo de reducir la velocidad máxima en vías secundarias tiene el objetivo de “contener la accidentalidad”. Según sus cálculos, esta modificación debería traducirse en una reducción del 10 por ciento de los fallecidos en estas carreteras, que acumulan el mayor porcentaje de víctimas.

Tipos de velocidades

– Velocidad máxima legal: Antes poníamos como ejemplo el límite en vías secundarias (90, 80 o 100 km/h, según los casos), pero hay que tener siempre claro el límite en vías rápidas (autovías y autopistas), así como en el ámbito urbano.

– Velocidad para adelantar: Aquella que nos permite rebasar a otros vehículos en la carretera. Coches y motos pueden superar la velocidad en 20 km/h el límite de 90 km/h en vías secundarias cuando estén adelantando, siempre que el vehículo adelantado no circule ya a 90 km/h y no haya una señal que indique una limitación específica. Estos 20 km/h de más, recuerda, solo se permite en carreteras convencionales, no en ámbito urbano ni en vías rápidas.

– Velocidad específica: Se trata de una limitación establecida en un tramo concreto: curvas, zonas de poca visibilidad, proximidad a un paso a nivel o a un paso de peatones… Son las señales de velocidad de toda la vida, que rebajan la velocidad máxima de la vía (por ejemplo, si encuentras una señal de 60 km/h en una vía secundaria, cuya velocidad máxima legal es 90 km/h). En este caso, como pusimos como ejemplo antes, nunca se puede rebasar esta velocidad, ni siquiera para adelantar. Si esta señal aparece junto a una señal de peligro, el efecto de la velocidad específica finaliza cuando pasamos el peligro.

– Velocidad aconsejable: Son las señales cuadradas azules que nos encontramos en la carretera. Se trata de una velocidad máxima sugerida para circular en tramos concretos, aunque no es obligatoria. Si se sitúa junto a una señal de peligro específica (por ejemplo, descenso prolongado), se aconseja no superar a más velocidad en ese tramo peligroso.

– Velocidad excesiva: Hablamos de una velocidad demasiado alta, “no adaptada a la vía ni a las circunstancias”. La DGT recuerda que, aunque esta velocidad sea legal (no supera el límite), se trata de una velocidad siempre peligrosa y representa el “primer factor de riesgo, causa de gran cantidad de accidentes y agrava sus consecuencias”.

– Velocidad anormalmente reducida: Aquí nos referimos a una velocidad por debajo de la mínima, que se da por una emergencia, como una avería o un problema en el conductor. La DGT te recomienda acercarte a la derecha y ocupar el arcén si existe; no te olvides tampoco de encender las luces de emergencia de tu vehículo.

– Velocidad segura: La velocidad segura es, según la DGT, aquella “que asegura que, en caso de accidente, la probabilidad de lesiones a las personas implicadas un supere un determinado umbral”. Es decir, llevar una velocidad en la cual el conductor, teniendo en cuenta sus capacidades y sus aptitudes psicofísicas, así como el estado del vehículo, el estado de la carretera, la climatología… le permita tomar las decisiones, como frenar, adelantar, tomar las curvas… con comodidad, con tiempo y espacio suficiente para no sufrir un accidente, “ni dejar nada al azar”.

Fuente
DGT