Las 10 claves de la DGT para evitar el deslumbramiento en los coches

Los deslumbramientos forman parte de las situaciones más peligrosas a las que podemos enfrentarnos cuando nos ponemos al volante. Y es que, durante unos segundos que se hacen eternos, el conductor no divisa lo que tiene delante, circulando a ciegas durante cientos de metros.

Por ello, la DGT nos recuerda cuáles son las situaciones en las que podemos ser víctimas de un deslumbramiento y qué medidas podemos tomar para que esto no se repita o, al menos, reduzcamos su influencia durante nuestra conducción.

Cinco situaciones de riesgo y cinco soluciones

Para conocer de antemano a qué situaciones de riesgo podemos enfrentarnos, la DGT nos recuerda que hay algunos momentos en los que los deslumbramientos pueden ser más frecuentes. Aquí, repasamos cinco situaciones que pueden ser muy peligrosas y qué podemos hacer para evitarlas:

TÚNELES

Salir de un túnel puede ser especialmente peligroso si no tenemos en cuenta el cambio de luz entre el interior y el exterior. Especialmente cuando el sol está en lo más alto, dejar atrás la zona escavada puede provocar un fogonazo en nuestros ojos. La mejor solución es ponerse unas gafas de sol unos pocos segundos antes para limitar el impacto solar.

CAMBIO DE LUCES

Como conductores, también tenemos algunas obligaciones para con el resto de vehículos que circulan por la carretera. Las luces largas son muy dañinas para las personas, por lo que debemos extremar la atención durante su uso y quitarlas de inmediato cuando vemos que se acerca otro vehículo. De igual modo, hay que vigilar el estado de nuestros faros y calibrarlos adecuadamente. La solución es, por tanto, muy sencilla: presta atención al mantenimiento de tus lámparas y pon mucha atención en el uso de las luces largas.

DE NOCHE

En este caso podemos encontrar diferentes causas. En el caso de que llevemos varios kilómetros completamente a oscuras y sin encontrarnos con un coche, la aparición de un nuevo vehículo puede dañar nuestros ojos. Lo mismo sucede si, tras una curva cerrada o un cambio de rasante, nos encontramos un coche de frente. En este caso, extrema la precaución en dichas situaciones y adecúa tu velocidad.

REFLEJOS

Los deslumbramientos no tienen por qué estar siempre provocados por luces directas sobre nuestros ojos. Los reflejos también pueden provocar algunos daños sobre los mismos, por lo que presta atención a los cristales que te encuentras en las fachadas. Lo mejor en estos casos es circular con la visera desplegada y las gafas de sol puestas.

POR DETRAS

Una variante de los reflejos que podemos recibir a bordo de un vehículo es la que nos llega a través del retrovisor interior. Para estos casos hay múltiples soluciones, pero casi todas incluidas por el propio fabricante. Así, hay espejos que se oscurecen gradualmente en función de la luz que reciben y hay otros que cuentan con dos posiciones, una de ellas ahumada para limitar la luz reflejada. En este caso, lo mejor es que hagas uso de las ayudas incluidas en el propio vehículo.

Fuente
DGT