Por qué no deberías conducir tu coche en reserva

Conducir con el coche en la reserva puede darte más de un disgusto.

No hay nada como tener el depósito del combustible lleno y , por ende, la tranquilidad de que nos podemos enfrentar cualquier imprevisto.

Y es que circular con el depósito de combustible bajo, especialmente en la zona de la reserva, puede provocar algunas averías relacionadas con las impurezas acumuladas en las zonas bajas del depósito.

Cuando el combustible es escaso, es más habitual que contenga algunas impurezas que han quedado en el fondo del depósito. Es decir, el combustible bombeado hacia los inyectores tendrá algunos sedimentos que, en principio, serán recogidos por el filtro de combustible.

Sin embargo, si habitualmente nos movemos con poca gasolina en el depósito, es más sencillo que el filtro se colapse o reduzca su vida útil y, en el peor de los casos, estas impurezas acaben superando la barrera y afecten a los inyectores, cuya sustitución está valorada entre 200 y 500 euros cada uno, siendo los de los motores diésel los más caros. Además, algunos materiales como los hidrocarburos menos volátiles o pequeñas manchas de aceite llegadas a raíz del propio repostaje son impermeables al propio filtro.

Incluso, parte de la lubricación de la propia bomba que envía el combustible hacia el motor se debe a la gasolina o el diésel que se mueve por sus componentes. Así, si éste no es suficiente, pueden crearse pequeñas bolsas de aire que exigirán un mayor esfuerzo para realizar el mismo trabajo, mermando la vida útil de la misma.

Pero no hace falta que los inyectores, el filtro de combustible o la bomba se estropeen para que tengamos que rascarnos el bolsillo. Quedarnos tirados en la carretera sin combustible suficiente para continuar también es motivo de sanción, en concreto de 200 euros de multa. Y no olvides que tener combustible en el depósito es un seguro de vida cuando tenemos que enfrentarnos a un imprevisto.

Fuente
Las Provincias